Reloj, no marques las horas…

El reloj, esa maquinaria misteriosa repleta de ruedas dentadas y mecanismos que escapan a la mayoría de entendimientos -tanto, que bien podrían parecer mágicos-, digno heraldo de un tiempo más sencillo en que la mente del hombre comenzaba a desarrollar la tecnificación, fiel acompañante del ser humano desde tiempo inmemorial y omnipresente objeto aparecido en tantas y tantas películas y libros marcando un antes y un después en la vida de los protagonistas. Diario de un Cazador – Linaje no podía ser una excepción.

El reloj es ese enigmático artilugio que define el paso del tiempo. ¿Y qué es el tiempo? ¿Tú me preguntas qué es el tiempo? El tiempo eres tú, que habría dicho el inmortal poeta. Bueno, en realidad no, el que lo dice es un servidor, pero confío en vuestra comprensión.

El reloj tiene muchos significados y por ello ha sido empleado hasta la saciedad en obras escritas y audiovisuales. Tiene múltiples e ignotas cualidades que nos sirven para tratar con el artilugio como figura metafórica y alegoría de muy variados temas. Ofrece por tanto a los autores un verdadero tesoro de riqueza figurativa que, en mayor o menor medida, sabemos aprovechar.

En el caso de Diario de un Cazador – Linaje, el reloj es el punto de encuentro entre dos generaciones. Tío y sobrina se comunican a través de sus silenciosas tripas. Precisamente allí es donde Sam encuentra el diario de tío Arthur. Un escondite improvisado que, el anciano sabía, sólo podría ser descubierto por unas pocas personas, de ahí la advertencia que figura en la primera entrada del libro y que cuenta doble para Samantha.

El reloj, en este caso un viejo carillón de pared, nos induce a pensar en un tiempo añejo, elegante, clásico, pausado, tan diferente del momento presente que nos plantea un reflejo evocador de un pasado tentador y deseado. Invita al lector a levantar la mano e intentar rasgar el velo del tiempo con la punta de los dedos para poder compartir aquellos instantes más inocentes y felices -que quizá, en realidad, no lo fueron tanto-.

De tal modo, es el reloj en este caso vía de comunicación capaz de atravesar esa barrera invisible de la cuarta dimensión y entregar así su mensaje, como un cartero atrevido que no se amedrenta ante nada.

¿Hacemos un pequeño no-concurso? Relojes famosos. ¿Qué apariciones memorables en literatura, cine y televisión recuerdas de relojes?

Un no-premio para el que me diga alguno.

Saludos a todos, como siempre y recordad: las agujas nunca se detienen. El tiempo pasado no se puede recuperar y el futuro es inalcanzable. Vivamos pues el momento actual, que es un verdadero regalo, por eso se le denomina presente.

Enviado por Lourdes Fernández (no verificado) el Vie, 17/04/2009 - 10:13

Me parece una buena iniciativa esto del concurso de relojes. Yo propongo el reloj del capitán Garfio, ese que acabó en la barriga del cocodrilo cuando Peter Pan le cortó la mano a Garfio y se la dio al monstruo como alimento. Al cocodrilo le gustó tanto la carne de Garfio que de ese momento no dejó de perseguirlo para comerse el resto. Y cada vez que el reptil se acercaba al pirata, éste era alertado por el tic-tac de su propio reloj. Eso es exactamente el paso del tiempo para algunas personas: un monstruo aterrador que los persigue para devorarlos.

Enviado por ivan el Vie, 17/04/2009 - 15:43

En respuesta a por Lourdes Fernández (no verificado)

Hola, Lourdes!!!!
 
Sabía que podía contar contigo. Está claro que vas a llevarte el no-premio a la fidelidad, el no-premio al mayor número de post y ahora el no-premio del concurso de los relojes famosos. Ja, ja, ja… Tendría que hablar con Aladena para convertir el no-premio en premio, pero sé de buena tinta que el libro ya lo tienes. Así que… habrá que pensar en otra cosa. Tal vez ese café que llevamos tanto tiempo posponiendo. Premio modesto, pero algo es algo.
 
Efectivamente, el reloj del Capitán Garfio sería uno de estos artilugios destinados a medir el tiempo con metáfora contundente que tú misma te has encargado de explicar de manera maravillosa, así que sobra añadir nada más.
 
¿Alguien se anima? Que quedan unos cuántos relojes.
 
Un saludo y mil gracias.