web oficial de Iván Martínez Hulin

DESDE LAS TRINCHERAS: Derogando, que es gerundio

Es tal la cantidad de noticias que se producen a diario, que uno ya no da a basto para transmitirlas todas. Transmitirlas porque considero la obligación de cualquier español de bien –con la capacidad de hacerlo– contrarrestar las mentiras de los medios de comunicación generalistas, que perdieron la objetividad hace tiempo y trabajan a golpe de talonario para el gobierno. Porque considero una obligación ofrecer a mis conciudadanos la verdad.

DESDE LAS TRINCHERAS: Los papeles de la vergüenza

Me he permitido tomar el título de dos programas realizados por el Doctor José Miguel Gaona y su equipo de excelentes colaboradores en su (nuestra) Reunión Secreta, emitido a través de la plataforma Youtube, porque en realidad lo que voy a hacer es recomendaros ver estos dos programas, aunque deberíais seguirles de manera habitual si queréis aprender sobre el coronavirus y la gestión del gobierno de la crisis sanitaria. Es mejor que los telediarios y no mienten. ¡Ah, y algo esencial! Muestran documentos oficiales. Sí, sí, oficiales... de ahí que hayan titulado a estos dos programas "Los papeles de la vergüenza"

DESDE LAS TRINCHERAS: Estado policial encubierto

Cuando le escribía a la querida Inés diciéndole que no era el momento de prorrogar el Estado de Alarma en España lo hice precisamente por razones como esta y otras, si cabe, incluso más graves. Igual podría haber escrito un “querido Pablo, no era el momento”, pero creo que el concepto quedaba implícitamente expuesto.

DESDE LAS TRINCHERAS: "No puedo ser cómplice de esto"

Siempre he defendido que es necesaria una izquierda en España. Una izquierda decente, luchadora y coherente. ¿Por qué? Sencilla cuestión, porque el mundo no es negro o blanco ­–o azul y rojo, si lo prefieren–, sino que está compuesto de una miríada de matices grises. Quizá esa sea la razón por la que nunca he pertenecido a la militancia de ningún partido político. No me caso con nadie porque nadie se casa conmigo, entre otras cosas, y porque también tengo la mala costumbre de pensar por mí mismo y no duraría frente a la disciplina de partido ni dos telediarios.