INGENIERÍA SOCIAL - INSERCIÓN

SALVA EL PLANETA, CAMBIA TU DIETA

 

La última jugada de la comunidad internacional encabezada por la ONU asegura que el problema del cambio climático que nos afecta a todos está auspiciado en gran medida por el desperdicio de comida y la manera de alimentarnos que tenemos en los países de occidente. Debido a este informe de más de doscientas páginas, países como la cercana Alemania ha subido el IVA de sus carnes del 7% al 19%, para minimizar el consumo de estos productos entre sus ciudadanos en favor de las legumbres, vegetales y cereales.

               Ahora resulta que el cambio climático es debido, con perdón, a los pedos de las vacas. Leamos entre líneas.

               El metano que producen los animales tras pastar, véase las mencionadas amigas bovinas, es, al parecer, el gran problema que está propiciando un mayor avance del cambio en nuestro clima. A ver, señores de la ONU, ¿de verdad pretenden vendernos esta idea ridícula? Lo mismo es que las vacas contaminan más que todas las industrias de esos multimillonarios que abonan sus abundantes cuentas bancarias. Pero contra eso no hacemos nada, ¿verdad? Es mucho mejor convencer a varios millones de personas de que coman menos productos cárnicos. La manipulación de los que habitan en la sombra y tiran de los hilos de los organismos internacionales es absoluta. Concluimos pues que podemos abortar sin consentimiento paterno o materno, acostarnos con quién deseemos e incluso asesinar a un enfermo para evitar su sufrimiento, pero ustedes se permiten la libertad de decirnos cómo y con qué debemos alimentarnos.

               Dejando a un lado lo censurable que resulta el sencillo hecho de que la ONU se meta en el asunto de nuestra alimentación, que no deja de ser un franco atentado contra las libertades civiles, lo más grave desde mi punto de vista es lo que no dicen, ergo, lo que nos ocultan.

               Lo que no dice el informe es que somos más de siete mil millones de habitantes hollando esta bendita tierra. Lo que no dicen es que en 2050 seremos más de nueve mil millones de habitantes, de hecho, casi diez mil millones, según las previsiones más optimistas. Lo que no dicen es que la superpoblación es el problema real que se oculta tras esta bienintencionada preocupación por el verdor de los alimentos que ingerimos. Lo que no dicen es que la tierra no tiene capacidad para sostener a tantos seres humanos sin un fundamental cambio de paradigma en nuestro sistema de vida, sin renunciar a nuestro cómoda sociedad del (supuesto) bienestar (ese que engorda los bolsillos de ciertos elementos de la sociedad, no lo olvidemos) y sin provocar malnutrición y muerte. Esa es la realidad, una realidad que es bien conocida por muchos desde hace tiempo, una realidad sobre la que algunos han intentado alertar desde hace años y a los que la mayoría de la comunidad científica y de la opinión pública han ridiculizado.

               Tampoco olvidemos la casualidad que supone la recientísima creación de las primeras piezas de carne sintética generada en laboratorio. Tras los alimentos transgénicos y la patente sobre las semillas, este es sin lugar a dudas un nuevo sistema de control (y solo Dios sabe de qué más) sobre algo tan fundamental como es la alimentación humana.

               Esta es la realidad que la ONU envuelve en papel de regalo y enlaza con buenas intenciones para convencernos de que nosotros somos los responsables de los males que afectan al planeta y despertar un sentimiento de culpa por el sencillo hecho de ser omnívoros.

               Me temo que estamos cada vez más cerca de la alimentación de laboratorio. Me temo que estamos cada vez más cerca de la hecatombe y me temo que los sistemas de control no harán sino recrudecerse. Miedo me da pensar hasta dónde serán capaces de llegar ahora que por fin han asumido la realidad: el mundo no es capaz de sostener a una población humana que sigue creciendo al ritmo actual.